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FICTION

SUR

BY URSULA K. LE GUIN

FEBRUARY 1, 1982

KEYWORDS

EXPLORERSSOUTH AMERICANSTHE ANTARCTICTHE SOUTH POLEWOMEN

A SUMMARY REPORT OF THE YELCHO EXPEDITION TO THE ANTARCTIC, 1909-10. An unpublished account of an expedition to Antarctica, the first ever to reach the South Pole, mounted in August of 1909. The author helped to organize the all-female effort, which received its funding from a benefactor whose identity cannot be revealed. All nine participants were from South America: the author and Juana (who actually suggested the trip) from Peru; Zoe, Berta, and Teresa, all from Argentina and four Chileans–Carlota, Eva, Pepita, and Dolores. The women were carried by a Chilean ship, the Yelcho, commanded by Captain Luis Pardo. The author had been fascinated since childhood with tales of southern journeys; she read Captain Scott’s Voyage of the Discovery itself a thousand times. The women all met for the first time on Aug. 17, 1909, in Punta Arenas, Chile. Although the expedition was to be leaderless, a hierarchy of three was chosen that would be responsible for making decisions in the event of urgent danger; the author was to be the one first turned to. To her relief, her qualities as a leader were never tested. Describes the six-month journey: the ship entered the Ross Sea. The women set up camp on the Great Ice Barrier, as had Captain Scott’s party. The women were disgusted at the mess Scott’s men had left in their hut. A reluctant Captain Pardo left them there, promising to return Feb. 20th. The women split into sledge groups and an advance party. One of the two sledge groups turned back early, but the author’s group reached the South Pole on Dec. 22, 1909. They remained a week at the cold, miserable site. On returning to their base, they discovered that Teresa was pregnant; she gave birth before the Yelcho even returned. Her child was given the name Rose del Sur (Rose of the South). The ship brought them home without event. In 1912, the world heard of Roald Amundsen’s expedition to the Pole (supposedly the first), but the facts of the earlier trip have remained secret until now. A 1929 update tells what happened to the women in the years since 1910. (The New Yorker, February 1, 1982)

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Pym_Poor_Pym!

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Across the body, held in place by its cross-belt, we saw the twisted barrel of a musket, half-eaten by rust.

Pym—my poor Pym!” groaned Dirk Peters.

He tried to rise, that he might approach and kiss the ossified corpse. But his knees bent under him, a strangled sob seemed to rend his throat, with a terrible spasm his faithful heart broke, and the half-breed fell back—dead!

The story was easy to read. After their separation, the boat had carried Arthur Pym through these Antarctic regions! Like us, once he had passed beyond the south pole, he came into the zone of the monster! And there, while his boat was swept along on the northern current, he was seized by the magnetic fluid before he could get rid of the gun which was slung over his shoulder, and hurled against the fatal loadstone Sphinx of the Ice-realm.

Now the faithful half-breed rests under the clay of the Land of the Antarctic Mystery, by the side of his “poor Pym,” that hero whose strange adventures found a chronicler no less strange in the great American poet!

An Antarctic Mystery. Jules Verne, 1899

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Kaka Nunatak_Kakapo Nunatak_Kea Nunatak_Ruru Crests_Takahe Nunatak_Mumu Nunatak_Parawera_ Ponui Nunatak_Tarakaka_Pakaru_Te Puna Roimata

 

 

It may have been about our year 750 that the astonishing Hui-Te-Rangiora, in his canoe Te Iwi-o-Atea, sailed from Rarotonga on a voyage of wonders in that direction (South): he saw the bare white rocks that towered into the sky from out the monstruous seas, the long tresses of the woman that dwelt therein, which waved about under the waters and on their surface, the frozen sea covered with pia or arrowroot, the deceitful animal that dived to great depths – a “foggy, misty dark plac not shone on by the sun”. Icebergs, the fifty foot long leaves of bull-kelp, the walrus or sea elephant, the snowy ice fields of a clime very different from Hui-Te-Rangiora’s own warm islands – all these he had seen”

(J.C. Beaglehole, the Discovery of New Zealand, (1939) 

 

Sobre bodas, un albatross y el Polo Sur – Samuel_Taylor_Coleridge: The_Rhyme_of_the_Ancient_Mariner

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Samuel Taylor Coleridge

La Canción del Viejo Marinero

Argumento

Cómo un barco habiendo pasado la Línea fue llevado por las tormentas hacia el frío país del Polo Sur; y cómo desde ahí siguió su curso a la latitud tropical del Gran Océano Pacífico; y de las extrañas cosas que sucedieron; y de qué manera el Viejo Marinero volvió a su propio país. (1798)

 

PRIMERA PARTE

 

Un viejo marinero se encuentra con tres Galanes convidados a una fiesta de bodas, y detiene a uno.

Es un viejo Marinero, 
Y detiene a uno de tres. 
”Por tu larga barba gris y tu brillante ojo, 
Ahora, dime, ¿por qué me detienes?

Las puertas del Novio están abiertas de par en par; 
Y yo soy pariente cercano; 
Los invitados se encuentran; la fiesta comienza: 
Puedes oír el feliz clamor.”

Él lo detiene con su mano huesuda, 
”Había una vez un barco,” cita él. 
”¡Suéltame! ¡saca tu mano, pajarraco-barba gris!” 
Rápido su mano deja caer.

El Invitado-a-la-Boda queda hechizado por el ojo del viejo navegante, y obligado a oír su relato.

Él lo detiene con su ojo brillante- 
El Invitado-a-la-Boda se queda quieto, 
Y escucha como un niño de tres años: 
El marinero hizo lo que quiso.

El Invitado-a-la-Boda se sentó en una piedra: 
No puede elegir sino oír; 
Y así le habla el hombre antiguo, 
El Marinero de ojos que brillan.

“El barco saludado, el puerto despejado, 
tan felices pasamos frente a la iglesia, 
frente a la colina 
frente a la cima del faro.

El Marinero cuenta cómo el barco navegó hacia el sur con buen viento y despejado clima, hasta que llegó a la Línea.

“El Sol salió por la izquierda, 
¡Fuera del mar salió él! 
Y rayó brillante, y a la derecha 
Se metió en el mar.

“Alto y más alto cada día, 
hasta sobre el mástil a mediodía-” 
El Invitado-a-la-Boda golpea aquí su pecho 
Pues ha escuchado el fuerte fagot.

El Invitado-a-la-Boda escucha la música nupcial; pero el Marinero continúa su relato.

La novia ha entrado en el salón, 
Roja es ella como una rosa; 
Moviendo sus cabezas delante de ella van 
Los felices trovadores.

El Invitado-a-la-Boda golpea su pecho,
Pero no puede elegir sino oír; 
Y así le habla el hombre antiguo 
El Marinero de ojos que brillan.

El barco es arrastrado por una tormenta hacia el polo sur.

“Y ahora vino el golpe de la Tormenta, y él 
Era fuerte y tiránico: 
Golpeó con sus alas que todo cubrían 
Y nos ahuyentó hacia el sur.

“Con mástiles torcidos y proa sumergida, 
Como el perseguido a gritos y a golpes 
Aun pisa la sombra de su enemigo 
y hacia adelante dobla su cabeza, 
El barco iba rápido, fuerte rugía el estrépito 
Y hacia el ojo del sur escapábamos.

“Y ahora vino la nube y la nieve, 
Y hubo un frío extraordinario:
Y el hielo, alto como el mástil, vino flotando
Tan verde como la esmeralda.

La tierra de hielo, y de sonidos temibles, donde no había cosa viva para ver.

“Y a través de las corrientes los riscos nevados 
que sí daban un desolado brillo: 
Ni formas de hombres ni bestias vimos- 
El hielo estaba entre todo.

“El hielo estaba aquí, el hielo estaba allí, 
El hielo estaba todo alrededor: 
¡Crujía y gruñía, y rugía y aullaba; 
Como ruidos en lo salvaje!

Hasta que un gran pájaro de mar, llamado el Albatros, atravesó la niebla-de-nieve, y fue recibido con gran alegría 
y hospitalidad.

“Al fin cruzó un Albatros 
A través de la niebla vino;
Como si hubiera sido un alma Cristiana, 
Le gritamos en el nombre de Dios.

“With no indigenous human population, Antarctica is unique. But we should not assume this was always well understood. One insightful vignette comes from Otto Nordenskjold’s Swedish expedition (1901-4), when soot-covered men from a lost party were at first thought to be Antarctic natives until their colleagues recognized them. The idea that soot-covered men were judged to be indigenous is telling, but perhaps they had read fictional novels such as Edgar Allan Poe’s “The narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket”, Poe speculates about the existence of black natives residing at the South Pole, and they eventually slaughter all but two of the American expedition who encountered them”.

(Klaus Dodds, “The Antarctic : a short introduction”,  Oxford University Press, 2012)

(…)  la punta de un remo, cuando los extranjeros se detuvieron de pronto

y comenzaron en seguida a farfullar en voz alta, intercalando gritos

aislados entre los cuales podíamos distinguir las palabras ¡Anamoo-

moo! y ¡lama-lama! Continuaron así por lo menos media hora,

durante la cual tuvimos ocasión de observar su aspecto a nuestras

anchas. En las cuatro canoas, que podían tener unos quince metros

de largo y uno y tedio de ancho, habría ciento diez salvajes en total.

Tenían la estatura media de los europeos, pero eran de constitución

más musculosa y membruda. Su tez era de un negro azabache, con

el pelo espeso, largo y lanoso. Iban vestidos con pieles negras de un

animal desconocido, tupidas y sedosas, ajustadas al cuerpo con cierta

habilidad, quedando el pelo hacia adentro, excepto alrededor del

cuello, las muñecas y los tobillos. (…) 

Edgar Allan Poe, “Las Aventuras de Gordon Pym”_”The Narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket”- 1838