Sobre el archivo del hielo

AGUA ARCHIVO

Una inmensa cubierta de hielo, blanca e inalcanzable, que esconde la historia de la tierra y quizás también su futuro. La Antártica, imaginada como el extremo Sur, el último polo de la conquista del hombre la ultima frontera mas allá  de la cual solo existe el espacio infinito, insondable, lleno de misterio. Las tierras desconocidas siempre han representado para el hombre, a lo largo de su historia lo incógnito, el miedo a las tinieblas, del no saber, la conciencia del sus  propios limites. La foresta oscura e impenetrable era la patria de los  “forasteros” de la amenaza. Si bien el cuerpo se ha podido presionar hasta el mismo Centro del Sur, luchando con el el hielo y las adversidades, en un trineo, en un batiscafo, o mas recientemente en cajas de metal llenas de instrumentos científicos, todavía la ciencia no logrado catalogar, calificar, desvelar. La Antártica, sin osos polares que puedan revivir nuestra imaginación infantil, permanece solamente como un territorio sin seres humanos y reservado para hombres de ciencia o de gobierno. Continente salvaje, que debe ser domado,  domesticado.

Poco se conoce sobre el impacto devastador de los cambios climáticos en los hielos del Polo Sur, y se sabe mucho del papel fundamental que tienen en el equilibrio del planeta.  Así mismo, poco se sabía en los albores de los trazados cartográficos y sus perfiles, sobre la verdadera extensión de esta tierra. Aristoteles la imaginaba como un continente hipotético, la Terra Australis Incognita, más tarde imaginada por el astrólogo, matemático greco-egipcio, Ptolomeo, que atribuía al continente un papel fundamental para equilibrar el peso del continente euro- asiático en el hemisferio septentrional.  Resulta extraño volver a leer hoy en clave geopolítica esta narración, en un mundo en donde el viejo Norte sufre las consecuencias de una crisis de civilización (cultural, política, económica), y el Sur, que tendrá que contribuir a garantizar el hipotético re-equilibrio. El Polo Sur como símbolo del mundo futuro desconocido, que aún debe develarse desde lo más profundo, una frontera antes hermética, hoy se hace accesible. Tierra de extremos, en el extremo de la tierra.

El desafío del artista es tratar de ofrecer una lectura original en el conjunto de estos temas de investigación. El miedo al hielo inmenso, brillantemente construido casi en clave esotérica con las novelas de Lovecraft[1], donde el blanco y lo blanco – lo carente de color y la suma de todos los colores – son equiparados al infierno dantesco. La toma de conciencia y el rechazo al mismo tiempo, de los limites humanos y del planeta Tierra.

Rosa Jijon

2012-2013

blogger: francescomartone1@gmail.com


[1]                   Lovecraft. H. P. Montañas de la Locura en Obras Escogidas de Lovecraft Primera selección. Ediciones Acervo. España. 1956

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